jueves, 13 de agosto de 2015

Que pasa a los 46

Queridos compañeros de oficio, hoy toca hablar de la frustración que tiene uno, a la hora de volver a buscar trabajo. Empezamos a buscar convencidos de que nuestros años de experiencia avalan nuestra profesionalidad, nos internamos en las webs de ofertas laborales, con el listón alto. A medida que comienza nuestra búsqueda, nos tenemos que dar de alta en infinidad de ellas, webs que prometen, nos dicen que demos de alta el CV, y empecemos a darnos de alta en las diferentes candidaturas, hasta ahí todo bien. Vamos viendo que en los requisitos de las ofertas, las empresas empiezan a solicitar cualidades de las que tenemos, pero no disponemos de titulación alguna, más bien años de experiencia, diría yo. Vemos a medida que continuamos nuestro paseo por todas esas páginas, que solicitan nociones de diferentes programas de contabilidad, uno o más idiomas a parte del materno y cartas de recomendación, las cartas no serían un problema, en algunos casos, pero la informática es un problema, no se trata de saber mandar un correo electrónico, tampoco de buscar y contactar con proveedores, necesitan que sepamos ofimática a nivel usuario, que podamos presentar balances mensuales, trimestrales, semestrales y anuales. Que seamos capaces de tener un control absoluto de determinados programas y lo más absurdo, sigues leyendo y te encuentras el sueldo que ofrecen, es ahí donde te quieres morir. Solicitan un auxiliar de contabilidad, con idiomas, y ademas que este al día en programas de restauración, después de explicarle esto le dicen que tiene que ser capaz de supervisar a un equipo de trabajo de más de 20 personas, controlar la sala, los vinos, acompañar al cliente a la mesa y hacerse cargo de las quejas, salario 1200 euros brutos mes...
Es increíble, yo entiendo la situación económica de mi país, reconozco que al igual que yo, muchos profesionales, dedicamos toda la vida al trabajo y nunca utilizamos os famosos cursos de reciclado, que tanto ofertaban las empresas, no todas, las que querían que su plantilla prosperase y crecieran.
No es tiempo de quejarse, es tiempo de intentar borrar esas barreras y explicar a nuestro empleadores que somos capaces de todo lo que piden y que con ayuda podemos aprender a manejar programas, que lo importante es que tenemos la experiencia en la restauración y hostelería, que siempre hemos luchado por superarnos y que nos faciliten la oportunidad de demostrar nuestro oficio.
Yo reconozco que tome una decisión muy drástica, que cansado de vivir colgado del teléfono en busca de cubrir algún servicio, pues me dedicaba y me dedico al catering, agarré a mi familia y la embarqué en una aventura en un país que desconocíamos, con otro idioma que yo en esos momentos no hablaba y ahora me defiendo, pero estoy cumpliendo con todos los propósitos. Con todo esto quiero animar a la gente de mi profesión, compañeros, a que no se depriman con las web, que configuren bien su CV, y que se pateen la calle donde puedan y donde no, que a parte de enviar el CV, que les hagan una carta de presentación bien explicita. Que juntos podemos enseñar a toda esa nueva generación de profesionales, valores que no se aprenden en las universidades. Y que ellos a su vez, pueden enseñarnos a nosotros las nuevas tecnologías. Ya no es tiempo de mirar con recelo, si nos quitarán el puesto o no, esa época pasó.
Creo que comparto estas letras, en mi propio beneficio, ya que forman parte de una sensación que debía compartir y que nos puede pasar a todos.

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