lunes, 27 de julio de 2015

Experiencia personal

Llevo más de treinta años dedicándome al oficio de la atención al público dentro de la restauración y el catering, mis últimos cinco años.
Que tengo, o puedo ofrecer a todas aquellas personas que tengan un momento para detenerse en mis post. Pues bien, yo siempre me he dedicado de corazón, empecé como se empezaba antes, trabajando en un bar del barrio y con apenas catorce años, nunca me lo tomé en serio, yo era un niño. Poco a poco me di cuenta de que aquello me gustaba, de que la atención al público no era solamente servir comidas o bebidas. Me di cuanta que la gente necesita comer y beber para poder subsistir, pero empecé a darme cuanta que la gente tiene un concepto del servicio muy variado, de que hay gente que no solo acude por una bebida o comida, la gente necesita conversar, desahogarse mientras saborea un plato, se deleita con una cerveza o copa de vino. Me di cuanta de que a medida que cambiaba, cuando hablo de cambiar, siempre es para mejor, nunca cambie por el mero echo de cambiar y en mi carrera a penas he estado en diez restaurantes y siempre de donde me marche, mantuve durante años y en algunos hasta la fecha, muy buena relación.
Pero retomemos. Me fui dando cuenta a medida que los años pasaban, de muchas cosas, de muchas caras que a lo largo de tu vida profesional, te quedaron en la memoria. Comprendí que este oficio es un mundo muy complejo, que hay lineas que nunca se deben cruzar con los clientes y que hay otras en las que si te sabes mover, el cliente encuentra en ti, un confidente, una persona en la que cuando llega cansado del día de trabajo, le gusta conversar contigo, le encanta que recuerdes que vino le gusta, cual es su mesa preferida y que diario le puedes ofrecer. Le gusta que cuando vine solo, seas atento y le des su tiempo de importancia. Le gusta que si viene acompañado, seas más atento, sobretodo si la compañía es femenina, o por lo contrario es una comida o cena de negocios. Ese cliente respeta mucho tu criterio a la hora de que le recomiendes un plato, pues sabe que conoces sus gustos y sabrás maridar bien, la comida y el vino.
Todos esos clientes, todas esas caras y lo más importante, todos esos años te enseñan a valorar tu trabajo, ya sea como propietario o como trabajador. Un día un cliente me pregunto si sabía que era un mirlo blanco. Si me lo hubiese dicho cualquier cliente del hotel, hubiese entendido que simplemente era un comentario más, de tantos de los que se tienen con los clientes, pero el cliente en cuestión era y es, el director de recursos humanos de VW Barcelona. Me explico durante muchas de las conversaciones que teníamos, y su experiencia leyendo CV, que después de haber mantenido tantas charlas con el sobre mi visión del trabajo y mi entrega, que le recordaba el calificativo en cuestión.
A lo largo de todos estos años, también he aprendido a disfrutar todo lo que puedo de mi trabajo, sobretodo ahora aquí en Canadá. Vivo en la provincia de Alberta, concretamente  en Calgary. Trabajo en una compañía de Catering, como Manager de Banquetes, y aquí he aprendido todo o la gran parte de lo que se, sobre el catering. Esta compañía apostó en su momento por mi, decidió contratarme sin conocerme y además sin saber el idioma, dos apuestas muy fuertes y que hoy por hoy, mi jefe esta muy contento de haber tomado en su día la decisión.
La cocina central la tenemos dentro de un compleja hípico que se llama Spruce Meadows. Aquí se celebran unas de las competiciones de saltos, más importantes de Norte América y del mundo, con lo que conlleva a la hora de abastecer todas las instalaciones, concesiones y palcos. Todo lo relacionado con alimentos y bebidas se lleva desde la cocina central, dentro de las instalaciones. Además también se celebran bodas, banquetes y diferentes eventos dentro de las instalaciones y edificios del complejo.
Esta compañía es propietaria de varios restaurantes y una empresa de catering, con más de treinta años de experiencia en Alberta. A su vez, y uno de los hijos tiene una empresa de alquiler de todo lo relacionado con el catering. Por eso es una empresa auto suficiente y no necesita alquilar a terceras empresas.
En mis funciones cotidianas, llego al trabajo, y empiezo por revisar los contratos, nosotros lo preparamos todo, cuando digo todo, me refiera hasta el mínimo detalle. Una vez que esta todo preparado y revisado, procedo a cargarlo en mi vehículo o vehículos, según el volumen del evento. Contrato en mano y verificando la dirección del destino, procedo a desplazarme, hasta el mismo. Allí me esperan, parte del personal, para empezar a preparar el espacio asignado al evento. Apenas llego, me pongo en contacto con el organizador, para echar un primer vistazo al espacio en sí, y coordinar con la persona encargada del evento, todos los pormenores del contrato. Finalizada la primera inspección, empezamos a desplazar todo el material y empezamos con el montaje dependiendo del evento, lo correspondiente. A medida que se acerca la hora del evento, se empieza y una vez que esta terminado todo el montaje, con la presentación de la comida y la puesta en marcha de todo lo necesario para la conservación de lo caliente. Todo este trabajo, respetando hasta el último detalle. Ya tenemos todo preparado, los espacios de abastecimiento, los de recogida y limpieza y las alternativas de salida. Empieza el evento, el bar en marcha, las estación de café y los diferentes bufes, de calientes, fríos y postres. Tengo al personal totalmente informado de la comida, ahora solo hay que abastecer los bufes, y hacer que todo salga sobre ruedas. Una vez que termina el evento, empezamos a recoger toda la sala, todos los espacios usados y empieza el despliegue hacia el vehículo. Una vez todo cargado, despido al personal y si hace falta, me quedo con alguien para ayudarme a mi llegada a la base. Antes de abandonar el edificio, me dirijo al organizador, para despedirme y hacerle la pregunta del millón, todo bien...
Cuando me marcho, doy un último vistazo a todo el espacio usado y si todo está correcto, abandono las instalaciones. Me dirijo hacia mi base, descargo todo el material en la cocina, si tengo que hacer el informe lo redacto y lo dejo en la mesa del director y ni no hay que hacer nada, me voy para casa.
Ese sería un día típico de trabajo en una empresa de catering, se sabe a que hora se empieza, y dependiendo del evento, hasta la de salida.

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